Cazuela de cerdo y porotos

Cuando pensamos en las recetas argentinas enseguida nos vienen a la cabeza los asados, los cuales se hacen de mil maneras distintas.

Los argentinos son maestros en los asados, pero también saben hacer otro tipo de guisos, como esta cazuela de cerdo y porotos, que es ideal para aquellos días fríos o en los que queramos comer de manera más contundente.

¿Qué ingredientes necesitamos?

Lo primero es la carne de cerdo. Vamos a necesitar pechito de cerdo y panceta. La receta nos dice que un kilo del primero y doscientos gramos de la segunda, cantidades con las que van a poder comer de cuatro a seis personas.

Por supuesto, necesitamos 300 gramos de porotos y judías, como se las conoce en otros países. Pueden ser blancas, pintas o negras, aunque lo cierto es que la receta se suele hacer con porotos blancos.

También necesitamos una cebolla, una zanahoria, tres ajos y unas cuatro cucharadas de perejil picado, mejor si es fresco. La receta se completa con medio kilo de sal gruesa, un vaso de vino blanco, sal, ají, un buen chorro de aceite de oliva, un vaso de vino blanco y caldo de verduras.

¿Cómo elaboramos esta receta?

Todo comienza la noche anterior, por lo que esta receta es una de esas que hay que pensar con cierta antelación. Esa noche ponemos los porotos a remojo y cubrimos el pechito de cerdo cortado en trozos grandes con sal gorda, tras lo cual lo metemos al frigorífico para que no haya problemas de conservación.

Al día siguiente sacamos el pechito de cerdo y le quitamos toda la sal, para a continuación dorarlo en una cazuela. En otra cazuela hacemos lo propio con la panceta que habremos cortado en tiras.

Cuando la panceta vaya tomando color es hora de añadir la verdura. Pondremos la cebolla, la zanahoria, los ajos y el ají. La cebolla y la zanahoria la picamos antes y el ajo basta con darle un buen golpe.

A esta cazuela hay que darle vueltas para que la verdura se rehogue, momento en el cual hay que añadir el pechito de cerdo que teníamos en la otra cazuela, poniendo un vaso de vino. Veremos cómo el alcohol se evapora.

En unos cinco o diez minutos, dependiendo de la fuerza del fuego, el alcohol habrá desaparecido, así que hay que añadir los porotos y cubrirlo todo con caldo de verdura. Te recomiendo que pongas caldo en abundancia, pues éste se va a evaporar debido a tiempo que tardan los porotos en cocerse. Si el guiso se queda muy seco, los porotos terminarán pegados en el fondo de la cazuela, quemándose.

Para evitar esto, lo mejor es poner el fuego muy suave e ir mirando el guiso de vez en cuando. Así puedes probar los porotos, cuya cocción marca el final del guiso, pues cuando estén blandos es hora de servir, poniendo perejil recién cortado por encima.